domingo, 27 de junio de 2010

PULSIÓN

Te escucho y me enredo en la melodía atractiva de tu intrépido discurso.
Involucrándome a cada segundo mientras tu mirada me atrapa hasta la inmovilidad.
Disfruto entregándome, sabiendo la trama y el final de tu premeditado juego.
Poseernos, transfigurando nuestra omnipotencia.
Invadirnos hasta sentir el calor de nuestros indómitos cuerpos.
Respiro muy cerca de tu boca percibiendo la sed de tus labios.
Me muevo sutilmente acompañada por la habilidad de tus manos que resbalan al ritmo del deseo.

La oscuridad encubre la imprudente pasión que nos despoja de toda decencia, liberándonos en un rito de brutalidad y fervor.
Quiero alucinar en tu interior, tantear tu lado más prohibido e insinuarte las fantasías más perversas.

1 comentario:

Diego López Fosco dijo...

"La oscuridad encubre la imprudente pasión que nos despoja de toda decencia...". Genial Lau, sos increible.-